La Distinción entre la Teoría y la Observación


Comenzamos un nuevo tema de Filosofía de la Ciencia. Vamos a ir desmembrando la base empírica de las teorías científicas. Partiremos de la base empírica de lo que se conoce como Concepción Heredada, en concreto  la distinción clave que establece entre lo teórico y lo observacional.

Fundamento histórico de la Concepción Heredada

Fue el amigo Putnam el primero que acuñó el término Concepción Heredada (Received View), pero fue Suppe quien lo consagró en su libro The Structure of Scientific Theories.

Las teorías científicas constituían cálculos parcialmente interpretados, sólo los términos observacionales estaban directamente interpretados. Putnam cuestionó esta visión, y trató de identificar una alternativa.

La Concepción Heredada estaba asentada en la dicotomía observacional-teórico, y sostenía que los términos de observación se aplican a lo que podría llamarse cosas públicamente observables, y significan las cualidades observables de estas cosas, mientras que los términos teóricos corresponden a las restantes cualidades y a cosas inobservables.

El debate de fondo era, por tanto, y aunque suene paradójico, si la observación permanece o no “cargada de teoría”. Hilary Putnam se situaba en la estela de filósofos como Hanson y Popper, que afirmaban que sí lo estaba.

Frederick Suppe, por su lado, iba un poco más allá, incidía también en la caracterización sintáctico-axiomática de las teorías científicas pero buscaba más bien dilucidar la procedencia del fracaso del positivismo lógico con el objetivo de transitar hacia otros desarrollos filosóficos entonces incipientes. Esto es, reposicionar los límites de las reacciones historicistas a esta supuesta Concepción Heredada y establecer el alcance de los enfoques semántico-estructurales.

Suppe estudió los fundamentos históricos y el desarrollo de la Concepción Heredada, incorporando no sólo la visión de Putnam, centrada en la duplicidad de términos teóricos/términos observacionales y en la epistemología de teorías, sino en la cuestión de las reglas de correspondencia, de la formalización y del estatus de la lógica condicional.

Posiciones filosóficas a finales del S. XIX

Al cambiar el siglo, las tres principales posiciones filosóficas mantenidas en la comunidad científica alemana eran el materialismo mecanicista, el neokantismo y el neopositivismo de Mach, siendo el neokantismo la más común.

De 1850 a 1880 la ciencia alemana estuvo dominada por un materialismo mecanicista en el que la ciencia presenta una visión del mundo basada firmemente en la investigación empírica, dejando a un lado la especulación filosófica. El método científico lleva al conocimiento inmediato y objetivo de leyes y es capaz de conseguirlo mediante la investigación empírica. La observación del mundo es inmediata en el sentido de que no hay ningún a priori o mediación conceptual involucrados en la obtención de conocimiento observacional.

Hacia la década de 1870, el materialismo mecanicista empezó a ser recusado principalmente a causa de los desarrollos conseguidos en fisiología y psicología, dando paso gradualmente a una filosofía neokantiana de la ciencia, caracterizada por el hecho de que la ciencia tiene como misión descubrir las formas generales o estructuras de las sensaciones; el conocimiento que la ciencia ofrece «del mundo externo» es visto como una red de relaciones lógicas que no son dadas, sino más bien ejemplificadas en la experiencia sensorial. La labor de la ciencia es descubrir la estructura de este mundo ideal, la estructura de los fenómenos. Las leyes científicas deben describir esta estructura. Por tanto, el conocimiento científico es absoluto, no relativo.

El pensamiento de Mach dió lugar a un neopositivismo en el cual no hay sitio para elementos apriorísticos en la ciencia. Los enunciados científicos deben ser verificables empíricamente, o sea, que todo enunciado empírico que aparece en una teoría científica debe de ser capaz de ser reducido a enunciados acerca de sensaciones. Las modificaciones o desarrollos posteriores de su enfoque básico por parte de Clifford (1885), Pearson (1892) y Hertz (1894) llevaron las cosas gradualmente a aceptar la inclusión de un elemento apriorístico en la ciencia, entendido éste como si fuese un elemento conceptual sin ningún contenido fáctico. Una posición similar fue desarrollada por Poincaré (1902).

En 1905 Einstein publicó su teoría especial de la relatividad y poco tiempo después la teoría de los quanta estaba ya en vías de desarrollo, su aceptación parecía requerir el abandono de tales posiciones filosóficas. Se produjo una crisis filosófica.

Las matemáticas también cuentan

La Concepción Heredada es producto del Positivismo Lógico, y no puede, por tanto, ser entendida separada de las tesis de dicho movimiento. Si bien es cierto que la Concepción Heredada sobrevivió al Positivismo Lógico, ya que siguió teniendo gran aceptación a pesar de que éste fuera refutado.

El Círculo de Viena y el de Berlín estaban de acuerdo en que Mach tenía razón al insistir en la verificabilidad como criterio de significación para los conceptos teóricos, pero llegaron a la conclusión de que estaba equivocado al no dejar un sitio para las matemáticas. La observación de Poincaré de que las leyes científicas a menudo no son más que convenciones acerca de hechos científicos abrió el camino a la introducción de las matemáticas.

De acuerdo con Poincaré, estos términos teóricos no son otra cosa que meras convenciones usadas para referirse a los fenómenos, en el sentido de que cualquier afirmación que haga uso de ellos puede hacerse en lenguaje fenoménico también. Es decir, los términos teóricos deben de ser definidos explícitamente en términos de fenómenos (o lenguaje fenoménico) y no son otra cosa que abreviaturas de tales descripciones fenoménicas.

Dado que las leyes de una teoría se formulan usando términos teóricos, esto capacita para expresar las leyes matemáticamente. Pero como los enunciados que usan términos teóricos se pueden eliminar y sustituir por otros equivalentes, en lenguaje fenoménico, estas leyes matemáticas no son más que convenciones para expresar ciertas relaciones mantenidas entre fenómenos.

Los desarrollos obtenidos en matemáticas por Frege, Cantor y Russell culminaron en los Principia Mathematica de Whitehead y Russell (1910-13). Esto sugirió a los miembros del Círculo de Viena que los enunciados matemáticos de las leyes científicas y también las definiciones de términos teóricos podrían darse en términos lógicomatemáticos y de acuerdo con esto procedieron a modificar su síntesis de las posiciones de Mach y Poincaré.

…Y llegamos a la formalización de la Concepción Heredada

El resultado fue la Versión inicial de la Concepción Heredada: una teoría científica debe de ser axiomatizada según la lógica matemática (cálculo de predicados de primer orden más identidad).

Los términos de la axiomatización lógica deben dividirse en tres clases:

  • Términos lógicos y matemáticos,
  • Términos teóricos y
  • Términos observacionales a los que se da una interpretación fenoménica u observacional.

Los axiomas de la teoría son formulaciones de leyes científicas y especifican relaciones mantenidas entre los términos teóricos. Los términos teóricos son meramente abreviaturas de descripciones fenoménicas, es decir, descripciones que usan únicamente términos observacionales. Por tanto, las axiomatizaciones deben incluir varias definiciones explícitas de los términos teóricos de la forma:

TxH = Ox

donde ‘T’ es un término teórico, ‘O’ un término observacional

Tales definiciones explícitas se llaman reglas de correspondencia porque coordinan términos teóricos con las combinaciones correspondientes de términos observacionales. Los términos observacionales se supone que se refieren a fenómenos específicos o a propiedades fenoménicas y la única interpretación dada de los términos teóricos es su definición explícita por medio de reglas de correspondencia.

La primera versión publicada de la Concepción Heredada parece ser la de Carnap (1923). Respecto a la ciencia, la Concepción Heredada proporcionaba un medio de evitar la introducción de tales entidades metafísicas. Como las entidades metafísicas no son entidades fenoménicas o de observación, los términos usados para describirlas no pueden ser términos observacionales y, por tanto, deben ser términos teóricos.

Pero los términos teóricos sólo se aceptan si se los puede dotar de reglas de correspondencia que den de ellos una definición fenoménica explícita y, por tanto, las molestas entidades metafísicas no pueden ser introducidas en las teorías científicas. Esto es lo que se conoce como el problema de las entidades teóricas.

Si la Concepción Heredada podía evitar la introducción de entidades molestas en las teorías científicas ¿por qué no se había de poder extender esto a la filosofía y a cualquier otro discurso?

No viendo ninguna razón por la que esto no pudiese ser así, e influida por las doctrinas de Wittgenstein (1922) acerca de un lenguaje lógicamente perfecto, la Concepción Heredada fue ampliada hasta llegar a ser una doctrina general de la significación cognitiva. Todo discurso cognitivamente significativo acerca del mundo debe ser empíricamente verificable. El lenguaje de observación o protocolario debería de ser un lenguaje fisicalista o lenguajeobjeto en el que se hablara de cosas materiales y se les adscribieran propiedades observables.

El lenguaje fisicalista, por tanto, es intersubjetivo y no hay problema alguno en determinar la verdad de las aserciones hechas en dicho lenguaje. La Concepción Heredada incorpora el fiscalismo como doctrina del conocimiento perceptual.

La concepción heredada iba más allá de un sofisticado repertorio de postulados básicos relacionados con las teorías científicas, implícitamente compartidos por los filósofos de la ciencia de los años cincuenta del siglo pasado y derivados de la labor intelectual del círculo de Viena. Más bien, en la concepción heredada cristalizaba una manera de hacer filosofía de la ciencia que, en el fondo, partía de una interpretación sesgada de la significación del programa del positivismo lógico y, por extensión, de las consecuencias filosóficas de su posterior fracaso.

  La Distinción Teórico-Observacional

La versión inicial de la Concepción Heredada estipula que los términos del vocabulario observacional se interpretan como referidos a objetos físicos, o atributos de objetos físicos, directamente observables

No hay ninguna línea divisoria entre los predicados observables y los no observables, porque una persona será más o menos capaz de decidir sobre un enunciado en seguida, es decir, se inclinará después de un cierto tiempo a aceptar el enunciado.

Carnap decía que los filósofos y los científicos poseen muy diferentes formas de usar los términos ‘observable’ y ‘no observable’. Para un filósofo ‘observable’ tiene un significado muy estricto. Se aplica a propiedades como azul, duro, caliente. Son propiedades percibidas directamente por los sentidos. Para el fisico, el asunto tiene un significado mucho más amplio. Incluye cualquier magnitud cuantitativa que pueda medirse, de una forma directa, relativamente simple. Un filósofo no consideraría tal vez observables una temperatura de 80ºC, o un peso de 93 kilos, porque no hay percepción sensorial directa de tales magnitudes. Para un físico, ambos son fenómenos observables porque pueden medirse de una forma muy simple.

En general, el físico habla de observables en un sentido muy amplio comparado con el estricto sentido del filósofo, pero en ambos casos, la línea que separa lo observable de lo no “observable es infinitamente arbitraria.

La presentación de Carnap de la distinción teórico-observacional esconde una serie de características ocultas en ella, rasgos que necesitamos explicar claramente si hemos de ser capaces de juzgar los ataques críticos a que ha estado sometida ésta. La distinción teórico-observacional de Carnap encierra, de hecho, una doble dicotomía.

Primeramente hay una distinción entre aquellos objetos o entidades, sus propiedades y las relaciones que establecen que son susceptibles de observación directa (esto es, que se pueden percibir directamente mediante los sentidos potenciados al máximo por instrumentos muy simples) y aquellos que no lo son.

En segundo lugar, existe una división del vocabulario no lógico (esto es, empírico) de una teoría en términos de observación y términos no observacionales (o teóricos). Esta división establece que determinados términos empíricos de un lenguaje científico (por ejemplo, el lenguaje de la física) se deben insertar en el vocabulario observacional y el resto en el vocabulario teórico.

Por consiguiente, existen dos dicotomías: una que se refiere a los objetos y sus atributos y otra a los términos del lenguaje científico que, dado el significado de los términos, son coextensivas.

Dos observadores cualesquiera, que posean las palabras del vocabulario observacional usadas en las afirmaciones, al margen de su base científica o teórica, podrán estar de acuerdo acerca de la verdad de tales afirmaciones del vocabulario observacional. Dicho de otra forma, tales afirmaciones son científica y teóricamente neutrales, y no problemáticas con respecto a la verdad .

Estas dos doctrinas, la de que se pueden establecer dicotomías duales y coextensivas y la de que las afirmaciones del vocabulario observacional no serán problemáticas con respecto a la verdad, son dos de los rasgos de la Concepción Heredada sometidos a la más dura crítica por los oponentes a esta doctrina.

 

@filotecnologa.  Internauta Sin Pauta

9 Respuestas a “La Distinción entre la Teoría y la Observación

  1. Efectivamente NAC eye drops.
    El positivismo lógico afirma que un término no significa nada sin un hecho que lo confirme y constituye una de las bases de la Concepción Heredada, la cual establece una diferenciación clara entre el contexto del descubrimiento y el de la justificación.
    Establece también una separación clara entre lo experimental/observacional y lo teórico, aspecto que será criticado salvajemente por autores como Hanson, que aseguraban que praxis y teoría eran inseparables, ya que lo observable en sí no existe, sino que está mediatizado por el conocimiento previo del observador.
    Hace justico un año publiqué una entrada al respecto del positivismo lógico, por si le quereis echar un vistazo (http://cuentos-cuanticos.com/?s=positivismo+l%C3%B3gico).
    Complementa muy bien a ésta.
    Saludos

  2. La concepción heredada iba más allá de un sofisticado repertorio de postulados básicos relacionados con las teorías científicas, implícitamente compartidos por los filósofos de la ciencia de los años cincuenta del siglo pasado y derivados de la labor intelectual del círculo de Viena. Más bien, en la concepción heredada cristalizaba una manera de hacer filosofía de la ciencia que, en el fondo, partía de una interpretación sesgada de la significación del programa del positivismo lógico y, por extensión, de las consecuencias filosóficas de su posterior fracaso.

  3. Pingback: La Distinción entre la Teoría y la Observación | Ciencia-Física | Scoop.it

  4. Estimada Silvia:

    Me resulta difícil entender esta aparente confrontación entre teoría y observación. Deducción vs Inducción. Ambos recursos son interdependientes y complementarios y no puedes hablar de uno sin mencionar al otro.

    Como lo expusiste en el tema de Aristóteles como «inventor» de la ciencia, el único método posible para acceder al conocimiento es aquel que a través de un marco teórico explora la realidad para llegar a un nuevo conocimiento.

    Lo resumes de una manera clara y brillante:

    «El método inductivo-deductivo, cuyo padre indiscutible es Aristóteles, es la base del método científico tal y como hoy lo entendemos. El método parte de los hechos, para inducir generalidad, de la que se vuelve a deducir los hechos.» Esta es la teoría del conocimiento.

    Por lo cual me sorprende que haya filósofos o científicos enfrascados en un tema agotado siglos atrás, lo cual lo único que demuestra es que se olvidaron de leer, o no entendieron, a Aristóteles.

    Saludos.

    • Hola Juan Manuel,
      no se trata tanto de que sea un tema agotado, sino de que se van abriendo diferentes perspectivas y puntos de vista. A veces lo que parecía agotado genera nuevas visiones del mundo.
      Una de la labores indiscutibles, en mi opinión, de un filósofo, es cuestionárselo todo. No dar nada por hecho y crear un sistema nuevo y original que sea coherente y consistente.
      Sinceramente, no conozco ningún sistema filosófico que me satisfaga por completo, y por supuesto que hay muchos filósofos con los que no estoy de acuerdo.
      La Concepción Heredada, que es de lo que trata básicamente esta entrada está más que superada, pero hubo un momento en que era la tendencia mayoritaria. Seguiré contando evolución y otros puntos de vista en las siguientes entradas.
      Saludos

      • Hola Silvia:

        Perdón por mi ignorancia. Pensé que era un tema relativamente actual.

        Me recordó otro articulo tuyo sobre la fábula (no se puede tomar en serio) del pavo inductivista, que si entendí bien la elaboró B. Russell, lo cual se me hace desconcertante viniendo de un científico filósofo como era él, con la cual, supongo, pretende descalificar al método inductivo.

        Saludos.

        • Efectivamente, el objetivo de la parábola del pavo que inventó Russell era «demostrar» que el método inductivo no era infalible.
          No eres tan ignorante Juan Manuel, todavía tengo comentarios pendientes tuyos que no creas que no voy a responder…pero es que me haces trabajar mucho para darte una respuesta en condiciones 😉 y no tengo tanto tiempo como el que me gustaría para atender mis «obligaciones» internáuticas.
          Saludos

  5. Es una entrada muy interesante des del punto de vista de la física. Se profundiza en las visiones y formas que toma la ciencia para tratar de dar respuesta a la naturaleza. Magnífica.

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